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Tratar a sus empleados como adultos

10 agosto, 2022

Cuando los líderes no tratan a sus empleados como adultos competentes e independientes, crean algunos de los mayores obstáculos para el éxito de una organización. ¿Cómo pueden los líderes liberarse de esa necesidad de control y, en cambio, crear una situación en la que todos ganan?

La idea de tratar a los empleados como adultos difícilmente debería ser novedosa, y mucho menos un tema que genera extensos artículos. Y todavía se escucha esto en todas partes, en todos los rincones del mundo, en todas las industrias. Un cuento tan antiguo como el tiempo: el jefe autoritario. El líder del proyecto condescendiente. El microgestor condescendiente.

La psicología adleriana llama a esto una relación vertical, en la que una persona tiene poder sobre otra. Una relación horizontal, por el contrario, es donde ambos son tratados como iguales. Es importante señalar que no se trata de igualdad de habilidades o conocimientos, sino de igualdad en las dinámicas de poder. Uno puede tener una relación horizontal con alguien mucho mayor o menor, en varias etapas de su vida.

Entonces, ¿por qué los líderes se niegan a tratar a sus empleados como adultos y, en cambio, eligen respirar sobre ellos? ¿Por qué casi todas las dinámicas empleador-empleado son de naturaleza vertical?

La desconfianza engendra desconfianza

El hecho es que los empleados son adultos y deben ser tratados con confianza y respeto. Los sistemas de clasificación y calificación, por ejemplo, dicen que, en el mejor de los casos, los empleados necesitan un estímulo juvenil y, en el peor de los casos, deben enfrentarse entre sí. Igual que las políticas de asistencia o los estrictos códigos de vestimenta, todo lo cual muestra la falta de confianza de un líder en sus empleados.

En lugar de permitir a los empleados la autonomía para ser responsables de su propio tiempo y decisiones, muchas organizaciones aún practican estilos de gestión de arriba hacia abajo, a veces de estilo militar, donde los empleados son constantemente monitoreados, reprendidos o criticados condescendientemente. El problema de tratar a los adultos como niños es que, de hecho, son adultos y sabrán que están siendo tratados como niños. Esto conduce a un rendimiento deficiente, reduce el compromiso y debilita la retención.

Cuando los líderes comienzan a tratar a sus empleados como adultos, es una situación en la que todos ganan: los líderes desarrollan sus relaciones con sus empleados para que se vuelvan más horizontales, donde las personas se tratan como iguales para que todos progresen en paralelo, sin perjuicio para ninguna de las partes.